El rol de la CGT como actor político

El movimiento obrero organizado ha sido, sin duda alguna, uno de los protagonistas principales de este 2016. Es necesario analizar, aunque sea brevemente, la naturaleza de las acciones llevadas a cabo por el sindicalismo argentino y entender el motivo de las mismas,  con el objetivo estratégico de participar en las decisiones políticas de nuestro país.

El primer paso fue dado el 22 de agosto de este año con la construcción de la unidad del lfin en sí misma. Ya no se trata solamente de lograr la unión de los distintos sectores que componen el movimiento obrero, sino de ser la cabeza que conduzca a los demás actores sociales que, aun con diferentes metodologías de organización, confluyan en los mismos objetivos que los nuestros.  En este sentido, la alianza con otros sectores de nuestra sociedad es también el paso previo también para dejar de ser la columna vertebral del movimiento nacional peronista para ser parte de la conducción del mismo.

La ambiciosa estrategia incluye sortear las dificultades propias de un camino ambicioso, de largo plazo. Debemos dar el debate en cada uno de los escenarios posibles, entendiendo que las herramientas clásicas de protesta a veces no son suficientes para resolver los problemas. Es necesario elaborar los diagnósticos y actuar en función de los mismos sin perder la mirada estratégica.

El sistema económico que ha dominado durante los últimos 40 años, que ha instalado la pobreza, la precariedad laboral y el desempleo (entre los cuales hay cuatro millones de compatriotas no alcanzados por la formalidad laboral y un millón de jóvenes que no estudian ni trabajan) requiere la recuperación del peronismo para el pueblo: sólo se logrará si se consigue la acumulación de poder necesaria poder imponer las bases de un proyecto nacional, que tengan como insignia nuestras tres banderas históricas: independencia económica, soberanía política y justicia social.

Como legado histórico, Perón afirma en el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional: “Los trabajadores tienen que organizarse para que su participación trascienda largamente la discusión de salarios y condiciones de trabajo. El país necesita que los trabajadores, como grupo social, definan cual es la comunidad a la que aspiran, de la misma manera que los demás grupos políticos y sociales”.

De esta manera, nuestro líder deja a los trabajadores el mandato histórico de trascender las fronteras de las organizaciones sindicales para participar activamente en las decisiones estratégicas del país.  Por este motivo es tan necesario entender y participar en política.

Esta inmensa responsabilidad requiere unidad, organización y capacitación intensa. También exige que la idea constituya el medio esencial que supere a los demás instrumentos de lucha.

No obstante ello, sabemos que ninguna cuestión meramente teórica reemplaza el ejercicio militante cotidiano, que día a día practicamos en cada uno de nuestros lugares de trabajo y en nuestro sindicato, porque la realidad siempre es más importante que la idea.

Los trabajadores no tenemos otra elección que tomar el desafío de llevar adelante el legado que nos dejó Perón. Tenemos la ventaja de tener la doctrina peronista que nos guía. Sólo podremos llevar adelante esa doctrina si nos convencemos que los trabajadores somos artífices de nuestro destino común y no instrumento de la ambición de nadie.