8 de marzo. Día internacional de la mujer

El 8 de marzo se conmemora mundialmente el Día de la Mujer, como consecuencia del incendio en una fabrica textil en Estados Unidos en 1911, hecho que reavivó los reclamos de las trabajadoras que venían denunciando las precarias condiciones laborales a las que eran sometidas. Esa tragedia causó la muerte de 123 mujeres.

Es importante reflexionar acerca del rol de la mujer en la sociedad en general y en la Argentina en particular, en función de sus avances históricos y las problemáticas aún no resueltas en torno a su dignidad y sus derechos.

Sobran ejemplos de la contribución de la mujer en los grandes acontecimientos de nuestro país. Defendiendo junto a los primeros patriotas de Mayo la Buenos Aires colonial de las Invasiones Inglesas en 1806 y 1807; donando sus joyas y confeccionando los uniformes para que el Ejército del General San Martín realice la gesta del Cruce de los Andes; logrando el voto femenino por primera vez con Eva Perón como figura destacada; hasta la actualidad, donde un gran número de mujeres ejercen cargos políticos del más alto nivel institucional.

Sin embargo, este rol fundamental no ha sido siempre justamente destacado y valorado: somos herederos de una historia de enormes condicionamientos culturales que, moldeando las mentalidades y las instituciones, han hecho difícil el camino de la mujer, siendo despreciadas en su dignidad, olvidadas en sus prerrogativas y frecuentemente marginadas.

Por tal motivo, el desafío es pensar el rol de la mujer en la sociedad en los distintos planos en el cual se desarrolla: como madre, como esposa, como hija y, por supuesto, como trabajadora.

Si bien el avance que han tenido en el ámbito laboral es notorio y significativo, es necesario remarcar un número de problemáticas aun no resueltas. Es urgente   alcanzar la efectiva igualdad del salario respecto a igualdad de trabajo, lograr los derechos por maternidad, obtener promociones justas en la carrera laboral: reconocerle sus capacidades de la misma manera en que se reconocen las del hombre.

En el plano social, debemos también observar uno de los aspectos más delicados y de gran actualidad: abusos sexuales, femicidios, trata de personas, violencia doméstica, etc. No podemos resignarnos ante estas problemáticas. Es hora de condenar todos estos delitos aberrantes con todo el peso de la ley y bregar por la aplicación efectiva de políticas de Estado tendientes a que los mismos no se produzcan.

Para el abordaje de estas problemáticas específicas y del modelo de sociedad que aspiramos -la cuestión familiar, el cuidado del medio ambiente y el narcotráfico entre otros-, es necesario que la mujer se involucre y comprometa cada vez más en las decisiones políticas. Sólo con su aporte femenino, su intelectualidad, su sentido común y su sensibilidad ante la vida, se alcanzarán soluciones más integrales a los temas centrales de la agenda social de nuestro país.