1º de mayo, día del trabajador

El 1° de mayo se conmemora en todo el mundo el Día Internacional del Trabajador, en homenaje a los llamados “Mártires de Chicago”, grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1986 en Estados Unidos, como resultado de una seria de manifestaciones y huelgas destinadas a lograr la jornada de trabajo diaria de ocho horas.

En nuestro país, los trabajadores conmemoramos el 1° de mayo desde 1890, año en el cual el incipiente movimiento obrero argentino – de ideología anarquista y socialista mayoritariamente- comienza a organizarse conformando la primer Federación Obrera Argentina (FORA).

Con los años, muchas fueron las organizaciones sindicales creadas (FORA, UGT y USA son algunas) hasta que en 1930, todas ellas confluyen en la creación de la Confederación General del Trabajo. A partir de ese momento, los trabajadores comienzan a organizarse fuertemente logrando un alto nivel de sindicalización y de movilización.

No obstante ello, este crecimiento sindical no lograba obtener las reivindicaciones reclamadas pero nunca otorgadas; situación que cambia cuando el entonces Coronel Perón, primero desde la Secretaria de Trabajo y Previsión y luego desde la Presidencia de la Nación, diseña y ejecuta una revolucionaria política a favor de las más humildes, logrando los 10 años más beneficiosos de la historia argentina para los trabajadores.

Este modelo sindical único en el mundo permanece vigente hasta la actualidad, formando parte de la idiosincrasia del trabajador argentino. Ni las sucesivas dictaduras militares que ocuparon el podes ni los gobiernos “democráticos” – muchas veces sucursales de los grupo oligárquicos – pudieron destruir este modelo de organización indispensable para la defensa de los derechos de los trabajadores.

Hoy más que nunca, para seguir defendiendo nuestros derechos, tenemos el mandato histórico de organizamos para que la participación de los trabajadores trascienda definitivamente la discusión de salarios y condiciones de trabajo y podamos participar activamente en las decisiones estratégicas del país en el cual vivimos. Solo lo lograremos con la unidad de todos los trabajadores, requisito fundamental para no ser convidados de piedra en las decisiones de los sectores dominantes.